Ir a la ENTRADA 1/02/2001 asamblea facultativos
 
Acab� el mes de enero y con �l el plazo de la administraci�n para echar a andar el primer horario para los m�dicos vascos del siglo veintiuno. Peor es dif�cil. El gran avance social de la reducci�n de jornada a 35 horas semanales se nos revela como el primer pufo del milenio.  
La filosof�a del pacto: aumentar la contrataci�n, salta por los aires antes de empezar. La euforia de los sindicatos firmantes (ELA, LAB, UGT y CCOO) se transforma ahora, a la vista del desatino, en t�midas protestas de esas centrales, muy dif�ciles de explicar a la clientela. La descarada propuesta de hacer recuperar a los m�dicos de guardia las horas de libranza ha conseguido la casi impensable uni�n de todos los facultativos hospitalarios. Una nueva sentencia judicial -�cuantas van ya?..- vuelve a dar la raz�n a los m�dicos reclamantes. Esta vez sin posibilidad de recurso por parte de Osakidetza. El desconcierto se extiende entre los responsables sanitarios, que se culpan unos a otros del entuerto.  Solo la profesionalidad -y la paciencia infinita- de los trabajadores mantiene de momento la calidad asistencial en los Hospitales. La asistencia primaria empieza a deteriorarse y, si nadie lo remedia, la inercia de los grandes Centros comenzar� a fallar.
Puertas adentro altos cargos reconocen como impresentable la propuesta que amenaza nuestras guardias, pero nadie quiere dar la cara para desmentirla, les sigue pareciendo rentable y es grande la tentaci�n de mantener su interpretaci�n del acuerdo. En el fondo est�n convencidos de que, con la presi�n adecuada, acabaremos tragando.  Pese a la acreditada ineptitud de quienes han destapado la olla de los truenos y el sospechoso apoyo de unos sindicatos que firman la promoci�n de empleo sin pactar cifras ni  medida alguna de control, la vida debe continuar, y ya est� bien de marear la perdiz. Desde julio de 2000, que fue firmado el Acuerdo de Condiciones de Trabajo del Personal de Osakidetza, hasta ayer, ha pasado tiempo suficiente para elaborar un horario razonable. 
Lo que vamos viendo de este parto de los montes no presagia nada bueno. El tiempo ha llegado. Estamos justamente impacientes por conocer de una vez las ventajas de esta disminuci�n horaria que nos va a acercar a los pa�ses de nuestro entorno europeo.

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Asociaci�n de Facultativos del Hospital de Cruces