CRUCES - 10

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La solución final

La ingratitud es hija de la soberbia

 
Miguel de Cervantes

Al cumplir cincuenta años el doctor Osasuno, que vive tan solo a 30 minutos del Hospital de Cruces, habrá pasado casi seis meses completos de su vida en un coche o autobús que le lleva o trae.
Además, durante 45000 horas, casi seis años naturales completos, dentro del Hospital habrá realizado un trabajo altamente cualificado, cargado de tensión y stress, tomando  decisiones de gran responsabilidad y alcance sobre la vida de sus conciudadanos.

Con mayor riesgo que el resto de la población habrá tenido que protegerse contra contagios diversos, habrá recibido radiaciones en abundancia y sus pulmones habrán respirado durante ese mismo tiempo la mezcla de los gases más contaminados de la margen izquierda, Lindane incluido, más los diversos añadidos químicos propios del Hospital y de su incineradora.
Con suerte, el doctor Osasuno habrá sido obligado a hacer solamente una guardia semanal. Tendrá entonces que añadir unos 1500 días completos, con sus noches, otros cuatro años naturales.

Durante esos cuatro años habrá malcomido y malcenado,  habrá trasnochado y le habrán levantado repetidas veces de la cama , habrá pasado en pocos segundos de fase de sueño REM a situaciónes taquicárdicas en numerosas ocasiones.
Fumador empedernido el pobre doctor Osasuno habrá esquivado, o no, el infarto de miocardio, habrá sido tentado por la depresión, habrá envejecido antes y peor que sus vecinos, y habrá sentido compungido la pérdida súbita de algunos compañeros. Sin carrera profesional sus posibilidades de promoción tampoco le habrán servido de gran consuelo.
Con una moral a prueba de bomba pero un cuerpo que no perdona el Dr. Osasuno habrá sentido la necesidad biológica de ordenar un poco su vida, su sueño y sus comidas.

Viendo que las guardias le están lesionando seriamente ha pensado dejarlas. Parece que ahora algunos lo están consiguiendo.
Tras la pelea consiguiente con las necesidades del Servicio el Dr. Osasuno,  -cincuenta y pocos años, aunque aparenta algunos más- , logra finalmente dejar de hacer guardias.
Perderá así los días de libranza, tan necesarios para hacer gestiones, pero el que algo quiere algo le cuesta.
A primeros del mes siguiente el Dr. Osasuno mirará incrédulo su nómina.
Su sueldo, con unos trienios de risa y sin actualizar en los últimos años, por extraño sortilegio se ha reducido en un tercio respecto al  mes anterior. Esto es lo que le espera hasta jubilarse.
De lo que venga después, mejor no hablar.
El Dr. Osasuno, casi treinta años pasando bajo la escalera de caracol, no entiende muy bien donde está el error que le ha traído a tan lamentable es

tado.
Junto a él pasan acelerados otros Osasunos/as menores con prisas por terminar el trabajo, comer unos pinchos y hacer la peonada, que mañana hay guardia.
A nadie parece afectarle su cara de pasmo, a nadie le preocupa nada.
Cabizbajo el Dr Osasuno toma el ascensor hasta su planta. Igual que dos mil días anteriores.
Sea cual sea tu nombre eres la Dra o el Dr Osasuno. Por lejos que veas el día, estás cada día más cerca. Cuando más falta te haga, tu sueldo será devorado en su tercera parte. Para entonces tu fuerzas no estarán para trotes.
Sin pretender que caigas en el vicio nefando de la solidaridad, solo pensando en tu propio pellejo: no te interesaría empezar a pelearte las guardias?
Está claro que sin tu respuesta y tu decisión no podremos hacer nada.

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