|
|
|
|
|
Si prospera la implantación del Estatuto Marco de la Sanidad - y todo hace temer que así sea- , la situación laboral, profesional y salarial de todos los trabajadores sanitarios alcanzará cotas de inestabilidad y penosidad nunca conocidas. Con la única finalidad de dotar a la Administración de los máximos poderes para gestionar a médicos y profesionales sanitarios, surge un Estatuto Marco que per |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
mite y propugna , legalizándolas, todo tipo de de arbitrariedades y duras medidas. Las especiales características de Decreto Ley que tendrá esta normativa permiten que, aún siendo notoria su ilegalidad en muchos aspectos, la lucha legal individual contra ella sea larga y costosa, una vez aplicada. Al incidir de forma directa sobre aspectos muy concretos organizativos y laborales que dotan a la Ad |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
ministración de un poder absoluto, los perjudicados ganarán, en el mejor de los casos, sus recursos años después de estar soportando situaciones insólitas. O cuando sus efectos sean irreversibles. De aprobarse el Estatuto Marco las actuales fechorías gerenciales, más otras muchas añadidas, estarán dotadas en principio de cobertura legal. La cualificación profesional, lugar y tipo de trabajo, retribuciones, estabilidad y posibilidades de promoción estarán en manos de gerentes y directores. Y ya sabemos como las gastan, incluso ahora que no tienen los papeles en regla. |
|
|
|
|
|
|