| | | | | | | | | El a�o 1997 comenz� en nuestro Hospital con todos los quir�fanos de la torre central cerrados. Un brote de aspergillus fumigatus hab�a alcanzado caracter�sticas epid�micas tras siete meses de ocultaciones, demoras y medidas insensatas a cargo de una gerencia desbocada en los objetivos econ�micos. Se sabe que durante meses se ocult� la realidad al Hospital y a los usuarios. Se sabe que diecisiete pacientes fallecieron. De ellos Osakidetza solamente reconoci� a diez de manera oficial. Nunca se supo el coste econ�mico total de la plaga y de las sucesivas remodelaciones de quir�fanos (algunos hasta tres veces) en una secuencia de desaciertos que ten�a como exclusiva finalidad no detener la actividad quir�rgica. El Consejero lleg� a presentar como un logro ante el Par | | | | |
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El uso racional de las �reas quir�rgicas, el rigor en la prevenci�n y la transparencia informativa son las mejores armas contra la infecci�n nosocomial y sus efectos secundarios de alarma.
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| | | | | | | | bilidades personales. Se sabe que al a�o siguiente el presupuesto del Hospital de Cruces fu� recortado en 500 millones. Se sabe que los responsables fueron ascendidos. Un caso de aspergillus flavus, al parecer puntual, ha ocurrido recientemente. Si no existiesen antecedentes tan irresponsables el hecho no debiera siquiera ser noticia. El uso racional de las �reas quir�rgicas, el rigor en la prevenci�n y la transparencia informativa son las mejores armas contra la infecci�n nosocomial y sus efectos secundarios de alarma. En los Hospitales nos pasamos la vida luchando contra la muerte. Si todo est� claro y en su sitio nada de ello debiera ser noticia. As� es la vida. | | | | |
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