Los vemos pasar vuelta tras vuelta. Sobre el caballito, sobre la barca a la vuelta siguiente, luego sobre el tranv�a, en el cisne y en el coche de bomberos. No se bajan del tiovivo. Unos con otros intercambian sus columpios; salud�ndonos a cada vuelta como lo nunca visto. Tan contentos. El due�o de la barraca ya no encuentra combinaciones nuevas. Pues nada, repetimos. El gordito otra vez al platillo volador, el rubito de nuevo a la avioneta, y t�, el de gafas, m�ntate otra vez en la sirenita, majo.. Nunca para el carrusel, la m�sica es ya un disco rayado y aqu� no se baja nadie. Esta es una feria que nos aburre, redundante, egoc�ntrica, autorreferente. Qu� esperanza podemos tener en la versi�n reciclada de los mismos que hace a�os nos aliviaron con su marcha? Ninguna alegr�a tendremos por volverlos a ver, m�s gordos, m�s adustos, m�s huecos. No los hab�amos olvidado ciertamente, pero no les importa encontrarse con su pasado tan poco airoso. Cualquier cosa antes de bajarse del tiovivo. Marcharon con su discurso que no cre�mos, y vienen a cont�rnoslo otra vez. Qu� pesadez, qu� decepci�n. Qu� aburrimiento. Cada vez m�s sordos, cada vez m�s pagados de s� mismos, cada vez m�s pagados -simplemente-. Cada vez reforzamos el temor de que esto no lo arreglar�n quienes han demostrado desde diferentes cargos no querer o saber hacerlo. Se hace dif�cil pensar que no hay nadie que pueda aportar aire nuevo a situaciones tan viciadas como las que arrastramos. No debiera abortarse la opci�n de ver los problemas con ojos nuevos. Siquiera con ojos abiertos. Todos nos lo sabemos demasiado y no va a resultar f�cil decir cosas nuevas sobre los viejos problemas si no se aportan ideas -cabezas- nuevas capaces de ver sin las turbias gafas del pasado continuo. Los Hospitales vascos han acumulado a�os de funcionamiento de espaldas, si no a la contra, de los profesionales que los mantienen. Cualquiera puede ver que la modernizaci�n emprendida no ha incorporado todos los elementos necesarios. Siendo el fondo de las medidas discutible, seg�n criterios pol�ticos, es indiscutible que las formas no se han cuidado lo m�s m�nimo. La torpeza puede excusarse en los aprendices, en los pioneros, en los audaces; la mala educaci�n y el desprecio son inexcusables siempre.C�mo explicar que se plantee ahora como un reto integrar e involucrar a los profesionales en el proyecto sanitario? Alguien debe explicar c�mo ha emprendido proyectos con los que nadie de puertas adentro se ha podido identificar. Alguien tiene que pedir disculpas a todos los colectivos marginados y maltratados en su labor. Alguien tiene que mostrar voluntad de consenso sin sobornos, de acuerdos sin coacciones, de inversi�n real en pol�tica de personal. Bien valdr�a empezar a eliminar situaciones de agravio. Cada vez que algo se mueve, a cada vuelta del carrusel, aprovechamos siquiera sea el cambio de puestos para pedir la atenci�n sobre los viejos problemas. Con poca expectaci�n, la verdad. Pero antes o despu�s, y mejor cuanto antes, alguien deber� poner sobre su mesa de trabajo las engrosadas carpetas de los cajones de abajo. Las que hablan de sueldos atomizados, de profesionales maltratados, de Servicios desarticulados, de buenos profesionales amoldados al des�nimo, la carpeta de la exclusiva, la de las guardias, la de los interinos, la de la carrera profesional, la de los MIR, la de las jefaturas.. y tantas otras. Puede ser un buen momento ahora. Si la imagen externa est� cuidada, la satisfacci�n del usuario es alta y la moral de los gestores risue�a por sus logros, habr�a que emparejar la obra llevando al mismo nivel la rezagada cantera; que nunca debi� quedar tan atr�s. A�n cansados insistiremos una vez m�s: Se�or Consejero, (Gabi, t�o, que esto est� de pena y de sobra lo sabes), los Hospitales vascos le exhortamos a abordar en profundidad la reforma y limpieza de la parte oscura de Osakidetza. |